Revista de ciencia. Número 9. Actualidad científica en La Manzana de Newton - Junio 2012
Actualidad científica y educativa en La Manzana de Newton
Río+20, entre la esperanza y la decepción. La ciudad brasileña de Rio de Janeiro ha acogido desde el 13 hasta el 22 de junio de 2012 la Conferencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible. Ha sido la mayor de todas las celebradas hasta la fecha por el organismo internacional y una de las más esperadas, tanto por la temática abordada como por el difícil momento económico que atraviesa el mal llamado Primer Mundo, con Estados Unidos y Europa a la cabeza. La Río+20, como se la ha bautizado, ha dejado tras de sí una extensa declaración de intenciones. En ella, los países participantes - más de 180 - reconocen la necesidad y la obligación de caminar en pos de la sostenibilidad, como única forma de lograr los Objetivos del Milenio, especialmente la erradicación de la pobreza extrema, que afecta a una de cada cinco personas que habitan el planeta. Dicha sostenibilidad debe basarse en tres pilares: el crecimiento económico, el desarrollo social y la protección del medio ambiente. Y en su consecución desempeñan un papel esencial los avances científicos y tecnológicos. ¿Cómo resolver, si no, el acuciante problema energético, o disminuir el impacto de los residuos que generamos? La investigación científica parece la única vía para abordar estas cuestiones vitales a medio y largo plazo. Sin embargo, y a pesar de los más de 500.000 millones de dólares puestos en juego en los compromisos alcanzados en ámbitos tan diversos como la energía, el transporte, el nuevo concepto de economía verde, la lucha contra la desertización o el mantenimiento de las grandes áreas boscosas, entre otros, la impresión generalizada es que todo quedará en buenos propósitos, a falta de una hoja de ruta concreta que involucre tanto a las economías más potentes como a los países en vías de desarrollo. Para estos últimos, condicionados por tremendos problemas internos, la superviviencia inmediata se impone claramente sobre la preocupación acerca del legado a las generaciones futuras.
China se lanza al espacio. Aunque pioneros en la conquista del espacio, parece que el estancamiento económico ha ralentizado la carrera espacial norteamericana, que ha sido en el pasado siglo XX emblema de la primera potencia mundial. Pero el relevo puede llegar de la que sin duda es una de las mayores potencias emergentes del mundo: la gigante China. El país asiático lleva décadas discretamente inmerso en la tecnología aeroespacial, sobre todo en lo referente al lanzamiento de satélites, y recientemente ha desarrollado programas más ambiciosos, que tienen como objetivos la permanencia de astronautas en el espacio o la reconquista de la Luna, por ejemplo. El último hito de la fulgurante carrera espacial china ha sido la incorporación de la primera mujer a la misión Shenzhou 9. Ocurrió el pasado 16 de junio y la elegida para pasar a la historia fue la taikonauta - nombre chino para los astronautas - Liu Yang, veterana piloto del ejército chino.
Los números de la Cumbre. Tal vez haya sido decepcionante para muchos, pero no se puede negar que Río+20 asombra por la magnitud de las cantidades relacionadas con su desarrollo. Para comenzar, el número de participantes se cifra en 45381, entre ellos más de un centenar de jefes de estado, en representación de 188 países, y 12000 delegados, además de 9856 ONGs. La seguridad ha estado a cargo de 4363 personas, mientras que cada día trabajaban en el Rio Center - la sede del evento, con una superficie total de 571000 m2 - unas 5000 personas y 1500 voluntarios. La red WIFI tenía capacidad para 32000 usuarios. Y se generaron nada menos que 60 toneladas de basura, aunque, en una cumbre sobre sostenibilidad, se puso especial énfasis en el uso racional y la utilización de materiales degradables.