Reacciones químicas en nuestro entorno cotidiano. La fotosíntesis.
Este complejo proceso químico es el verdadero motor de la vida tal y como la conocemos. Los ingredientes son la luz, el agua, el dióxido de carbono y una molécula importantísima: la clorofila. Se inicia entonces una serie de reacciones químicas encadenadas que conducen a la formación de glucosa, almidón, lípidos e incluso proteínas a partir de agua, dióxido de carbono y sales minerales. Además, otro producto del proceso es el oxígeno, manteniéndose así el equilibrio en la composición del aire que respiramos.
Dilucidar completamente las reacciones que integran el proceso de la fotosíntesis ha sido y es una labor de varia décadas que ha ocupado a cientos de investigadores. Gracias a este trabajo en equipo hoy sabemos, por ejemplo, que el oxígeno liberado procede el agua absorbida, y no del dióxido de carbono. Uno de los científicos que más contribuyeron a esclarecer el proceso fue Calvin, quien, en 1961, descubrió el ciclo de la fotosíntesis que lleva su nombre.
La culpa es de la clorofila, que refleja la luz de frecuencias correspondientes al color verde, mientras que absorbe, en mayor o menor medida, los restantes colores.